Los espacios nos necesitan

Hace unos días, mi amiga Pau Marín, me mandó un mensaje para preguntarme si me interesaba escribir en un espacio de su Startup acerca de la importancia de la participación de los jóvenes en los asuntos publicos y/o políticos.

Encantado acepte la invitación. La política y la escritura son dos de las actividades que más me apasionan. Por un lado, a través de la escritura encontré algo más que un espacio de expresión, encontre un espacio de reflexión, de introspección y de autocritica, las cuales, son probablemente las 3 actividades más duras a las que se enfrenta una persona. Mientras que en la política encontré un gran espacio para tratar de alcanzar esa máxima en la vida de que quien no vive para servir, no sirve para vivir.

Hemos vivido, probablemente uno de los años más dificiles y complejos en la historia moderna y creo que a nosotros como jóvenes, este año ha servido para hacernos entrar en razón y entender que la crisis va más allá de un virus. La crisis es social, la crisis es política y la crisis es de personas, nos guste o no, esa es la triste realidad a la que nos enfrentamos.

Asimismo, también este 2020 nos ha servido, o al menos tiene que servir para darnos cuenta de lo peligroso que es enfrentar los peores momentos, en las peores manos. Hoy en día, la realidad y esta crisis, nos demuestra que los espacios públicos nos necesitan, que la política, como actividad y herramienta para transformar la realidad de las personas, nos necesita. Necesita de nuestra energía, de nuestra visión, de nuestra voluntad y de nuestra hambre para transofrmar el mundo que nos rodea.

Sin embargo, también la política también necesita que nosotros seamos capaces de romper esquemas y cambiar paradigmas, y el primero que debemos de romper, es el que tiene que ver con ese pensamiento de que la política es únicamente para aquel que aspira a ser diputado, senador, gobernador o hasta presidente.

La vida pública y los asuntos publicos deben interesarnos a todos, queramos o no ser políticos. Hemos llegado a un punto en el involucrarnos, más que por gusto, es una necesidad, una obligación y un compromiso, ya que el rumbo de nuestro país y en cierta medida, del mundo, sí depende de nostros, de los jóvenes que poco a poco y explotando las herramientas a nuestro alcance, estamos trabajando por consolidar cambios importantes en nuestro pequeño entorno.

Por eso, la voluntad que tenemos de mejorar académicamente, profesionalmente y personalmente, no debe quedar supeditada únicamente a una serie de aspiraciones de índole personal, sino que tiene que ir más allá, tiene que buscar tener también un impacto en lo colectivo.

La juventud es el futuro y esto no es únicamente una opinión, es una realidad y ciertamente no podemos huir de ella, porque en la medida en la que le continuemos sacando la vuelta a esta responsabilidad cívica, los espacios públicos seguirán ocupados por una serie de personajes políticos que han demostrado que los intereses personales y de partido están por encima de los interes colectivos y de toda una nación.

Así que si me preguntan ¿por qué los jóvenes necesitamos participar en los temas públicos de nuestro de municipio, de nuestro estado y de nuestro país? Mi respuesta sería: porque los espacios nos necesitan.

Vivimos tiempos adversos y complejos, pero creo que como generación estamos a la altura de estos retos y también creo que como yo, hay cientos de jóvenes que desde su trincheras trabajan para recuperar estos espacios y poder trabajar una nueva visión de la política.

Hoy, ante nuestra adversidad, veo reflejados a jóvenes cuyas causas están más conectadas de lo que se imaginan. Hoy veo a jóvenes como Pau Marín, Miguel Ixtláhuac, Victoria Granados, Stephany Acuña, Ariadne Morales, Daniel Ascencio y André Alba, que buscan un cambio real a través del emprendimiento, la administración pública y el ejercicio del derecho.

No se ustedes, pero aunque seamos poco por ahora, yo me siento motivado, porque al igual que Margaret Mead, yo también creo que un pequeño grupo de personas comprometidas sí pueden cambiar el mundo.

Y tal y como dijo José Vasconselos: la adversidad es un espejo en el que deben mirarse todos los que verdaderamente quieran conocerse.

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Cuando leo a jóvenes como tú que están interesados en participar en la vida pública del país, veo mis esperanzas renovadas. Y lo digo así pues la participación ciudadana es una característica presente en los países con mayor bienestar en el mundo. Cuando la juventud es apática e inactiva, deja importantes espacios de opinión y liderazgo que son llenados por oportunistas y vivales.

Es un buen momento para que la sociedad, representada por jóvenes como tú y los amigos que mencionas, encuentre nuevos liderazgos y un cauce natural hacia el crecimiento… que todos merecemos.

Felicidades

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¡Excelente! Es bueno ver que la juventud se vaya haciendo espacios y, sobre todo, que acepte nuevos retos. Después de todo, la juventud es el futuro próximo de una nación.

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¡Muchas gracias por sus palabras!