Perfiles falsos en Internet: ¿Sabes quién está del otro lado?

Se dice que Maquiavelo recomendaba “no obtener algo por la fuerza si se podía conseguir con el engaño” y podemos estar seguros de que esto aplica también para Internet, es por eso que el phishing continúa siendo una de las técnicas más empleadas para abrir las puertas a la inseguridad de los usuarios.

Las redes sociales se han convertido en el principal foco de perfiles falsos en internet. Según Google, dos aplicaciones son las que dominan esta área: Facebook y Tinder.
Cada trimestre, Facebook desactiva más de 1.500 millones de cuentas falsas. Por otro lado, algunos indicadores señalan que cerca del 30% de las cuentas en Tinder son falsas. Lo anterior no quiere decir que otras plataformas no sean víctimas de esto, Linkedin y Twitter también sufren de este problema.

Hay distintos tipos de perfiles falsos, algunos corresponden a personas reales que han visto comprometidos sus datos personales o sus cuentas en redes sociales, otros están asociados a datos clonados de perfiles públicos e incluso otras cuentas son perfiles inventados y creados de forma automáticas con características personales como nombres, apellidos, y aficiones inventadas.

Existen una serie de características que podemos analizar para identificarlas. Entre ellas está el uso de fotografías demasiado perfectas para parecer reales, imágenes en las que apenas aparece la persona o incluso en las que predominan animales, paisajes u objetos etc. También podemos analizar otros aspectos como la fecha de creación de la cuenta en la red social, la limitada relación con otros contactos en común, la interacción de la persona en la red o, llegado el caso, la respuesta prácticamente instantánea ante la aceptación de una invitación.

El uso de fotografías de terceras personas tomadas de fondos fotográficos, o incluso de individuos que ni siquiera existen, están a la orden del día. Una de las técnicas más utilizadas para verificar la identidad de esas personas reside en los propios servicios que proporciona Google. Su aplicación de búsqueda de imágenes permite localizar una fotografía entre aquellas que están disponibles en Internet e incluso parametrizar sus atributos y centrar la búsqueda en los rostros de las personas. Pero no es la única.

Otro problema latente es el DeeFake, una técnica que permite editar vídeos falsos de personas que aparentemente son reales. Cada día se vuelve más difícil distinguir la realidad de lo creado tecnológicamente por lo cual, debemos ser más precavidos.

Con el conocimiento actual y con los avances a pasos agigantados en las redes sociales y la tecnología: ¿De verdad sabemos quién está del otro lado?