¿Qué hay de la discapacidad y lo queer?


Las identidades personales son conjunto y fruto de las experiencias de vida, a través de éstas nos presentamos frente al mundo y buscamos ser reconocidos reconocidos por estas. Sin embargo, hay ocasiones en que no son del todo comprendidas, lo que puede llevar a la generación de incertidumbre e ignorancia en torno a los contextos y maneras en que se expresan y viven las identidades. Este es el caso de la discapacidad y la comunidad queer, entendiendo este término como todo aquello que no se considere heteronormativo. Desde aquí, nos preguntamos ¿qué significa vivir bajo ambas realidades? A través de varias entrevistas, fue posible conocer un poco más al respecto.

Es importante recordar que tanto la comunidad LGBT+, como las personas que viven con discapacidad, han sido históricamente vulnerables e invisibilizados; las condiciones para acceder a las mismas oportunidades en el ámbito público no han sido generadas de manera óptima a la fecha. Bien lo describen Kevin Morales (18 años, hombre transgénero con discapacidad motora de Guadalajara) y Gerardo Mares (22 años, sordo y miembro del Colectivo Comunidad de Sordos LGBT+ de Chihuahua), quienes a pesar de vivir en estados diferentes, reconocen que han tenido dificultades en el ambiente académico.

“Me he sentido excluido de la universidad. Hay algunos maestros que por más que los haga entender de que soy sordo y necesito mucha ayuda de ellos, no he logrado sentirme incluido en el salón de clases. He tenido muchos problemas con maestros y el director de la universidad, pero aún así yo sigo luchando por terminar la universidad” (Gerardo).

En el caso de Kevin, comenta que fue un proceso difícil, sobretodo durante la primaria y la secundaria. “Antes de descubrirme trans fui lesbiana y estaba en una escuela católica; además, estoy en silla de ruedas, así que siempre se burlaron de mí”. El caso de Kevin no es uno aislado, pues Erick Márquez, vocero y compañero de Gerardo en el Colectivo Comunidad de Sordos LGBT+ de Chihuahua, compartió con nosotras una vivencia similar. Expresa que para él, los cambios más difíciles fueron dentro del contexto familiar. En un principio, dijo a sus padres que se identificaba como lesbiana, pero años después, al encontrarse con nueva información, cayó en cuenta de que el término con el que se identificaba era otro. “Siempre supe que era un hombre trans, el problema es que no tenía una palabra para ello y lo más cercano era definirme como lesbiana, porque mi preferencia sexual era hacia las mujeres” (Erick). La información no estaba al alcance de su mano, sin embargo esto resultó importante para comprender quién era.

En lo que concuerdan todos ellos, es que la educación y el acceso a la información son elementos clave para la inclusión. En el caso de las personas que no viven con una discapacidad y no son cercanos a estas de manera directa, suelen realizar preguntas que hacen notar sus estigmas e ignorancia sobre lo que realmente son. Además, entendiendo que el contexto y realidad de cada tipo de discapacidad es diferente y no se vive de la misma manera. En el caso de la comunidad sorda, es importante recalcar que la Lengua de Señas Mexicana (LSM) es propia de ellos, y son pocos los que saben leer, escribir y entender el español de la misma manera en que lo hacen los oyentes. Por esa misma razón, su derecho a la información se ve severamente perjudicado.

La experiencia de vida de Erick y Gerardo los llevaron a la creación del Colectivo Comunidad de Sordos LGBT+ de Chihuahua, así como otras actividades dirigidas al mismo tema.

“Yo quise ser activista para poder ayudarlos a sentirse identificados por quienes son y que no se sientan discriminados por tener una discapacidad o ser parte de la comunidad LGBT+, todos tenemos derecho a ser libres y decidir sobre nuestra identidad”,

dice Gerardo al respecto a su decisión de convertirse en figura para la comunidad. En el caso de Erick, él se considera privilegiado en muchos sentidos, y entiende que no todos han tenido acceso a oportunidades que él sí; esto lo ha llevado a la conclusión de que ser vocero de su comunidad es “la única forma para que otras personas reciban la información que necesitan para saber quiénes son, para entender que no están solos, es ser visibles”.

La lucha por el cambio sigue. Recalcamos que la importancia de la educación integral e inclusiva es necesaria para derribar los muros que la misma sociedad construye entorno a la discapacidad. Conocer las narrativas de realidades parecidas o ajenas a las propias, nos brindarán mayor claridad para tomar decisiones más empáticas y justas, mientras se continúan creando espacios de convivencia, diálogo y acercamiento.

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