Trastorno de Identidad Disociativo

*Este artículo contiene material sensible.

¿Alguna vez has visto o leído sobre una persona con múltiples personalidades? También denominado Trastorno de Identidad Disociativo, se trata de una perturbación al funcionamiento mental de una persona, caracterizada por la presencia de dos o más personalidades — cuya alternancia puede resultar caótica. Es causado por la exposición de la persona a eventos traumáticos en cualquier etapa de su vida, y evita que vuelva a recuerdos negativos. Sin embargo, esta cautela ante las memorias provoca las lagunas mentales del individuo, y por ende, no puede recordar información que sí podría hacer habitualmente, como información personal y acontecimientos cotidianos (Spiegel, 2019). Como consecuencia de esto, la persona puede tener la sensación de vivir periodos de tiempo en los que no ocurre nada o se queda en blanco.

El trastorno se puede presentar en la forma de posesión y en aquella de no posesión. La primera consiste en que las personalidades de la persona se presentan como externas a ella, en la forma de agentes sobrenaturales (dioses, demonios, espíritus, entre otros), personas cercanas ya fallecidas u otras personas. Estas personalidades tienen la característica de ser muy distintas a la manera de ser normalmente de la persona en cuestión. Por ello, el trastorno suele ser fácilmente identificable.

Dato curioso
En algunas regiones del mundo, el Trastorno de Identidad Disociativo no se considera como trastorno. En su lugar, el estado de posesión es interpretado como un fenómeno cultural propio de la comunidad o región.

Por otra parte, está la forma de no posesión o despersonalización. En este tipo de trastorno, la persona se siente desconectada de sí misma y puede reconocer los cambios repentinos en su percepción, sintiéndose “[…] como si fuera observadora de su propio discurso, emociones y acciones, en lugar de ser el agente […]” (Spiegel, 2019).

Después de tener periodos de amnesia, las personas con el trastorno pueden llegar a encontrar objetos a su alrededor que no reconozcan, hasta, por ejemplo, hojas con diferente caligrafía.

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¿Cuáles son las causas?

El Trastorno de Identidad Disociativo suele aparecer como consecuencia de eventos traumáticos que dejan en estado de tensión emocional abrumadora a una persona. Entre ejemplos de las causas se encuentra el abuso físico, sexual y/o emocional, el abandono, la muerte impactante de otro ser humano, una enfermedad grave, etcétera.

Los niños que han sufrido situaciones traumáticas pueden pasar por fases en las cuales se mantienen separadas las diferentes percepciones, recuerdos y emociones de sus experiencias vitales, y resguardarse dentro de su propia mente para mantenerse fuera la situación externa (Spiegel, 2019). Cada una de estas fases puede crear una personalidad distinta.

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¿Cómo identificarlo?

  • Cambio en la preferencia alimentaria
  • Lagunas mentales de memoria
  • La persona puede pensar que su cuerpo se nota diferente y que no les pertenece (sentir y ver su cuerpo como un niño pequeño o con distintas atributos físicos)
  • La persona con el trastorno puede reportar escuchar voces, que en realidad son la interacción de las personalidades
  • Cambios drásticos de carácter cuando se relacionan con alguien
  • Dolores de cabeza
  • Depresión —que puede indicar que una de las personalidades esté reviviendo emociones asociadas a desgracias que acontecieron en el pasado
  • Ansiedad
  • Daño a sí mismas (abuso de sustancias, automutilación, comportamiento suicida)
  • Disfunción sexual
  • Alucinaciones visuales, táctiles, olfativas, o del gusto

¿Cuál es la diferencia con la esquizofrenia?

“[…] Las personas con trastorno de identidad disociativo experimentan estos síntomas como provenientes de una identidad alternativa, desde el interior de su cabeza. Por ejemplo, pueden sentir como si otra persona estuviera intentando llorar usando sus ojos. Las personas con esquizofrenia por lo general piensan que la fuente es externa, fuera de sí mismos. […]” (Spiegel, 2019)

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¿Cómo tratar el TID?

El trastorno puede ser diagnosticado formalmente mediante evaluaciones médicas. Estas involucran cuestionarios de antecedentes personales, entrevistas (con técnicas de hipnosis y sedantes), exploraciones clínicas, y análisis de laboratorio. Usualmente, cuando se tiene el TID como una posible conclusión, se le pide al paciente el acceso a un diálogo con las demás personalidades.

Como se ha mencionado anteriormente, el trastorno debe de ser tratado por medio de psicoterapias, y puede recetársele la farmacoterapia, con el fin de aliviar síntomas. El tratamiento es un proceso extenso y que puede llegar a ser emocionalmente doloroso, pero mediante el cual se logra estabilizar las emociones de la persona al superar recuerdos traumáticos. Se pretende que ella negocíe las relaciones entre sus personalidades para que, en el mejor de los casos, logren fusionarse y ser una sola personalidad.

Si, durante la infancia, la persona víctima es protegida psicológicamente por adultos y expertos, es menos probable que llegue a desarrollar el trastorno. Sin embargo, a pesar de tener el trastorno, muchas personas logran tener una vida productiva. Un ejemplo de ello es Kim Noble, una artista anglosajona con más de cinco personalidades.

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Autora: Valeria Paola Valles Pérez

Referencias:

  1. Spiegel, D. (2019). Trastorno de identidad disociativo. Recuperado de: Trastorno de identidad disociativo - Trastornos de la salud mental - Manual MSD versión para público general
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